Sí, allá arriba, casi casi donde el monte toca el cielo está mi pueblo: Bustarviejo.
Y porque me gusta su gente, sus montes, sus puestas de sol, su paisaje, os invito a un paseo por los pocos rincones que todavía quedan con sabor añejo. Algunos son todavía joyas.
Porque amigos, el llamado progreso va llenando de niebla ya los recuerdos de aquellos que conocieron un mundo con olor a pueblo.
El tiempo se acaba, espero que Bustarviejo pueda encajar en la modernidad sin perder su magia.
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